No hay una fecha única: depende de quién usa el sofá. Estas son las frecuencias que tienen sentido en la práctica:
Uso normal (pareja, sin mascotas)
Una limpieza profesional cada 12-18 meses, con aspirado semanal en casa. El sofá acumula polvo y grasa corporal aunque «se vea limpio»: se nota al quitar los cojines.
Con niños pequeños
Cada 6-12 meses. Comida, zumos, manos pegajosas y algún accidente son el día a día. Las manchas biológicas tratadas pronto salen mejor que las que se acumulan un año.
Con perro o gato
Cada 6 meses si el animal sube al sofá; una vez al año si no sube. Pelo, babas y olores se meten en la fibra aunque aspires a diario. Y si hay orina de por medio, tratar la zona entera en cuanto pasa.
Con alergia o asma en casa
Cada 6 meses, y suma el colchón al plan. Los ácaros del polvo viven en la tapicería y la limpieza por extracción reduce muchísimo la carga de alérgenos.
Señales de que tu sofá ya pide limpieza
- Color apagado o más oscuro en brazos y reposacabezas (grasa corporal).
- Olor «a cerrado» aunque ventiles.
- Cercos o sombras donde la gente se sienta más.
- Alergia que empeora en el salón.
Truco para alargar la limpieza
Tras una limpieza profesional, el blindaje de tapicerías (un protector invisible) hace que líquidos y grasa queden en la superficie y se retiren con un paño. No cambia el tacto ni el color, y alarga mucho el resultado.
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